Objetos NoguisheComo veis, el título de hoy incluye mi apellido deformado a la manera fricativa que popularizó en su día el dúo Venga Monjas. Además en el título se alude a unos objetos imaginarios que se me ocurren a mí como si de una marca se tratara. Aunque sea violento que yo lo promulgue, ¡Soy Miguel Noguera, viva lo Noguishe!, ¡Viva el mundo y las ideas de Miguel Noguera! ¡Qué demonios, yo también soy beneficiario de mi genio!
Una rata pendiéndole a una señora de la papada, agarrada por los dientes y las patitas traseras, balanceándose bajo su cara como una cadenita.

Una galleta con un pedazo de cable en su interior, cuando el cable se muerde, a uno se le electriza* el cerebro, los hemisferios se encaran entre si y se pronuncian vocablos simétricos como
retacocater -esto último ha sido un tanto incómodo ¿qué palabra poner como ejemplo?, cualquier palabra es válida, al final he optado por
retaco (?)- la galleta se coloca en la boca con la mueca y la actitud de quien se coloca una protección dental para el boxeo. Estas galletas se venderán cuando la sociedad esté tan saturada de estímulos placenteros que sea inmune a ellos y haya que subir el listón; primero se comercializarán en bolsas de una sola galleta a un precio prohibitivo, pero años más tarde, se venderán en cajas de galletas normales a precio de galletas normales y habrá que volver a subir el listón y, hablando de listones, si seguimos por esta senda de consumo salvaje, en el año 3024 no tendremos nariz, tendremos el palo que sostiene las gafas en los expositores; en serio, no es un chiste, la raza humana irá mutando la nariz en un bastoncito de plástico biológico mimetizando los de las ópticas, ¡Dios mío, esta imagen es de una crudeza horrible!
*Aunque sea un pedazo de cable aislado, transmite corriente por el mero hecho de ser un cable.