lunes, 15 de junio de 2009

Los Desayunos

Va bien, va bien, lo importante es tener algo que te apetezca contar.

Hoy tengo una idea en capilla, como casi cada noche, Dios, cómo me gusta la expresión estar en capilla, eh, esta mañana he estado en un concesionario de coches y el vendedor ha dicho vamos a la misa para indicarnos que era momento de sentarse y hacer números, joder, vamos a la misa, la misa de las cuentas, ha ha, menudo bromista, pero qué serio al mismo tiempo. Como iba diciendo, tengo una idea pescada esta misma mañana en la televisión, ¿sabéis estos desayunos-tertulia que montan cada mañana en varios canales de la tele? estos desayunos en los que no hay una miga de pan sobre la mesa, no hay nada, sólo cuatro papeles, ¡y a eso le llaman desayuno!, en fin, pues siempre hay un grupo de habituales que discuten fuerte las noticias del día y no respetan los turnos de palabra del otro y se encienden como estufas, etc, seguro que sabéis a qué me refiero, joder, ¿pero por qué nadie me contesta, sabéis de qué hablo o no?, bah, a tomar por el culo, en la mesa siempre hay una especie de moderador al que todos obedecen, pues bien, la idea es que uno de los contertulios esté soltando una parrafada bien larga, que esté cagando una salchicha larga y gorda y el moderador se vea obligado a interrumpir esa salchicha para dar paso a la llamada de un espectador, Javier, siento interrumpirte pero tenemos a Mateo, de Madrid, adelante Mateo... entonces se oye una voz telefónica y vemos un plano de la cara del contertulio reprimido escuchando la intervención telefónica muy interesado, ¡joder, que el que habla por teléfono sea el contertulio mismo!, no sé, que haya llamado con la mente y esté hablando con la mente, yo qué sé, que sea un mago, pero ¡qué ridículo verle escucharse a sí mismo muy interesado! menuda jugarreta, adueñarse del espacio del espectador para seguir argumentando, y sobre todo ¡¡qué tontería la interrupcción del moderador!!, interrumpir a alguien para que éste mismo siga hablando, perdona pero nos llaman de Madrid, adelante... y allí está el capullo al que han interrumpido, otra vez, y con el turno de palabra renovado.

Me voy a dormir, besos, pero ¿os dais cuenta?, el cabrón se ha procurado otro turno de palabra.

7 comentarios:

Txutxo siempre creyo en ti dijo...

Hay ciertos contertulios que no huelen el peligro la verdad...seguro ke hay flotadores y pingüinos de goma, debajo de sus mesas.

pre-textos dijo...

El contertulio es de esos que se escucha hablar para saber lo que quiere decir. Para eso ha desarrollado un comunicador psicomovil. Le veo llamandose a si mismo para decirse (no para preguntarse) que quiere para merendar.
Los programas matutinos son un genero periodistico nuevo. Hay masteres en la facultad de periodismo.

Patricil dijo...

Le cede la palabra por alusiones.

VENGA MONJAS dijo...

Vaya, vaya... los desayunos de la tele, ese terreno tan Norralishe.

Luis R. Álvarez dijo...

(La idea de que) al final del programa, fuera de antena, se coman los papeles que tienen sobre la mesa para justificar el nombre del programa.

Hongos dijo...

"Lo importante es tener algo que te apetezca contar". Eso me ha gustado mucho. La idea también.

faf dijo...

tremendo poder de expulsar salsichas