viernes, 5 de diciembre de 2008

Doctoradas en Locura


Hay unas gafas de sol que usan ciertas señoras que rondan los sesenta años y que, más que gafas, son una especie de cajón que les ocupa media cabeza, como si estuviesen ciegas de un modo tremendo o llevaran un casco de realidad virtual para jugar su locura con elegancia.

Imaginad una de estas señoras vomitando estratégicamente en la calle, en un paso estrecho entre dos coches, para luego ir a sentarse en una cafetería cercana y espiar oculta tras sus gafas-cajón quién patina con el vómito e ir corriendo a preguntarle si se ha hecho daño y explicarle consternada cuántos han patinado antes que él esa misma mañana.

Sería una buena locura, sí. Seguimos juntos empujando este barco que empieza y ya nos tiemblan los brazos y no sabemos si hacemos fuerza o estamos simplemente apoyados en él.

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