domingo, 17 de enero de 2010

La Verdad Es Que No Lo Sé

Una eminencia en algo, algo creativo, sí, un tipo que lleva toda la vida haciendo cosas nuevas, no sé, danza plus teatro plus filosofía plus biología plus... no sé, algo muy grande que involucra muchas personas de todo el mundo muy entusiasmadas con sus proyectos. Muchos proyectos a la vez en todo el planeta. Un filántropo. Alguien que va muchos pasos por delante.

El tipo tiene que aparecer un momento en la televisión de algún país para promocionar no sé qué Centro de Jóvenes que él ha fundado y en el que se enseña a bailar y a pensar bajo conceptos radicalmente nuevos, un nuevo orden político incluso. Por lo visto son unos chicos de la calle que fueron recogidos por su equipo y formados en un clima inédito de comunicación y pensamiento abierto e interdisciplinar. El filántropo, ahí plantado delante de las cámaras y una presentadora esquelética de dos metros de altura, dice estar muy ilusionado con el proyecto y que se halla totalmente volcado en el Centro de Jóvenes y la presentadora le pregunta por cuanta gente está trabajando codo con codo con él, y el tipo contesta muy tranquilo y sonriente: pues la verdad es que no lo y luego dice que no sabe ni donde está el centro -no sabe la dirección- y ella finge comprenderlo todo y le pregunta por la propuesta que han preparado sus chicos para el programa de esta noche pero él contesta que ha venido a la tele para ver qué proponían los chicos y que en realidad está de paso y después se irá a cenar con unos amigos y la presentadora, un poco contrariada, decide dar paso a la propuesta que en sí resulta ser un grupo de raperos de los que de repente emana -de un punto indeterminado de sus jerseys- un potente fogonazo de luz que ciega irreversiblemente al público del programa y a la presentadora y al filántropo, les carboniza las retinas para siempre, con mucho escozor y plena consciencia de haberse quedado ciegos desde el minuto uno, por lo que todos lloran y se quejan e insultan a los hijos de puta de los raperos del Centro de Vanguardia y los espectadores entendemos que al filántropo hace tiempo se le había ido el proyecto de las manos, que no era más que un títere que creía hacer el bien pero no era en absoluto consciente de lo que había estado fomentado y esto lo sabemos porque antes del fogonazo cegador el filántropo había comentado que después del programa se iría a cenar, por lo que no sabía nada de lo que iba a ocurrir. Está claro que esta noche no cenará, desde luego, mañana quizás sí, pero esta noche estará bajo los efectos del trauma y no probará bocado... y ¿sabéis? le estará bien empleado.

7 comentarios:

marinero dijo...

lo del punto indeterminado de los jerseys ha sido lo que me ha dejado loco, ha sido ese punto de acción trepidante que en realidad no sabes lo que ha pasado ahí, pero están ciegos

Ego dijo...

Miguel esto es más como un pensamiento lateral, ahí van mis preguntas: ¿que programa era? ¿le gustaba el arroz con leche al protagonista? ¿de que costa eran los raperos? Lo único claro de todo esto, es que le está bien empleado.

la abuela bloguera dijo...

El puto filántropo les da las gracias, el muy hijo de puta mantiene la sangre fría y les da la gracias, una mierda de "ahora ciego veré más, veré más profundo en los corazones" El muy bastardrl. Siempre ganan los malos ¿Me lo permites? ¿No? ¿Lo retiro?

Hongos dijo...

Quería cambiar el mundo y le ha explotado en la cara. Ha rozado el Premio Príncipe de Asturias con la yemita de los dedos.

Ratzinger dijo...

los raperos como consecuencia de una mala organizción crujen muy muy fuerte

VENGA MONJAS dijo...

Brish, ayer estaba viendo JEOPARDY en la tele de aquí (ese Saber y Ganar tan Foster Wallace), y una de las preguntas que hicieron involucraba directamente al Rey Juan Carlos.

¿Qué te parece eh?

Albert dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.