Periodista: ¿Está contento con el resultado de este último disco?
Hijo de la Modernidad: ...Nunca se está satisfecho...Periodista (muy de acuerdo con el viejo): Claro, he he... siempre se puede mejorar algo
Hijo de la Modernidad: Sí, siempre se puede mejorar algo... de hecho yo ya estoy pensando en Sprocket...

Por lo visto el Ideal Inalcanzable del viejo músico es Sprocket, el perro que salía en los Fraggles. Cuando el viejo ha sacado un nuevo disco, yo qué sé, una ópera rara, una versión libre de Carmen de Bizet, por ejemplo, en la que ha introducido fragmentos de Brahms (os juro que el puto viejo le proponía esto al periodista, decía, he creado a la nueva Carmen, la Carmen de hoy, ese viejo verde se había introducido en el aparato cognitivo de Carmen y lo había tuneado de acuerdo con la época actual, el típico caso del señor que se jacta de haber transformando las mujeres creadas por otros señores, algo muy perverso, una perversión exquisita), cuando ese disco ya está listo, el Hijo de la Modernidad se pone a pensar en Sprocket, como punto de fuga, como estímulo y objetivo eterno, un poco como la imagen final de Muerte en Venecia,
Le dice al periodista: no te creas, yo ya he hecho borrón y cuenta nueva, ya estoy pensando otra vez en Sprocket... he intentado rozarlo con mi último proyecto, pero ha sido imposible, como siempre... vuelvo a la carretera, la carretera de Sprocket...
POBRE VIEJO DIABLO.