miércoles, 31 de marzo de 2010

Anécdotas de la Radio

Esta mañana he estado en la radio. Mientras esperaba mi turno sentado en el hall, a mi lado había un periodista especializado en música culta entrevistando, o más bien preparando una entrevista, a un viejo músico contemporáneo. El músico era el típico hijo de la modernidad, un artista sumergido -totalmente perdido- en sus obsesiones de toda la vida, un tío que se toma muy en serio sus creaciones fecales. El periodista lo escuchaba con gesto contraído de Estoy-Intentando-Penetrar-En-El-Universo-Entrañable-De-Este-Genio-En-La-Sombra-Y-He-De-Proceder-Con-Cuidado-Y-Cariño-Como-Si-Estuviera-Metiendo-Mi-Polla-En-Un-Saquito-De-Cristales, y se gustaba mucho haciéndose el fascinado por los pequeños hallazgos musicales que le proponía el viejo narcisista, y hablaban muy bajito con los CDs del viejo sobre la mesa, tratándolos con mucho cuidado. El asunto es que en un momento dado han tenido este intercambio de palabras:

Periodista: ¿Está contento con el resultado de este último disco?

Hijo de la Modernidad: ...Nunca se está satisfecho...

Periodista (muy de acuerdo con el viejo): Claro, he he... siempre se puede mejorar algo

Hijo de la Modernidad: Sí, siempre se puede mejorar algo... de hecho yo ya estoy pensando en Sprocket...

Por lo visto el Ideal Inalcanzable del viejo músico es Sprocket, el perro que salía en los Fraggles. Cuando el viejo ha sacado un nuevo disco, yo qué sé, una ópera rara, una versión libre de Carmen de Bizet, por ejemplo, en la que ha introducido fragmentos de Brahms (os juro que el puto viejo le proponía esto al periodista, decía, he creado a la nueva Carmen, la Carmen de hoy, ese viejo verde se había introducido en el aparato cognitivo de Carmen y lo había tuneado de acuerdo con la época actual, el típico caso del señor que se jacta de haber transformando las mujeres creadas por otros señores, algo muy perverso, una perversión exquisita), cuando ese disco ya está listo, el Hijo de la Modernidad se pone a pensar en Sprocket, como punto de fuga, como estímulo y objetivo eterno, un poco como la imagen final de Muerte en Venecia,

Le dice al periodista: no te creas, yo ya he hecho borrón y cuenta nueva, ya estoy pensando otra vez en Sprocket... he intentado rozarlo con mi último proyecto, pero ha sido imposible, como siempre... vuelvo a la carretera, la carretera de Sprocket...

POBRE VIEJO DIABLO.

7 comentarios:

Marc dijo...

Menudo pervertido musical.


ovessil (a nadie más le hacen gracia las palabras estas de verificación para que no seas un robot que escriba comentarios?)

la abuela bloguera dijo...

El saquito de cristales.

doqpelganger dijo...

Seria Coque Malla o Santiago Auseron...

Esther dijo...

Sprocket es el rosebud del hijo de la modernidad. No es tan raro.

Nota dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ratzinger dijo...

también te dedicas a esto: http://www.miquelnoguera.com/ ???

Carlos S dijo...

http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/noticia/100009653/Pulseras%20de%20colores%20que%20invitan%20al%20sexo

La idea de una niña que regala a su abuela una pulsera de estas sin saber nada del juego...