sábado, 11 de julio de 2009

Die Berliner III

Hola, ¿cómo estáis?, no puedo dejar de pensar en vosotros, pienso tanto que me han de desplazar en silla de ruedas, pienso en vuestras manos mientras teclean para leer el Blog de Miguel Noguera*.

Sigo con los preparativos para el Ultrashow de Berlín, no creáis que haga muchas cosas, más bien se trata de una mentalización, un trabajo interior. Puedo estar horas mirando por la ventana intentando imaginar al pueblo alemán, horas con la mirada perdida. No, es mentira, simplemente estoy confeccionando un pequeño vocabulario con ayuda de la web Word Reference que está muy bien**.

Hoy vamos con las rabietas de un niño autista, el asunto radica en cómo rompe los objetos que se cruzan en su camino, de dentro a fuera, separándolos, despegándolos de sí mismos.



Incluso aplica su método en objetos de envergadura, como el gran jarrón de vidrio, imaginaos la fuerza necesaria para partirlo de ese modo.

O un lápiz, no sé que es peor, bah.


Bueno, esto ha sido Die Berliner por hoy, vamos a dormir... dadme un beso, un beso de buenas noches, así... ahora un beso más erótico, cuidado, sshhh, venid aquí, cuidado.

*Noguera tenía el insólito pensamiento de que para leer su blog la gente tenía que teclear durante la lectura.
**¿Os imagináis que los que gestionan el espacio Word Reference me hayan pagado por decir eso en el blog?, que me hayan ingresado diez euros en la cuenta y otros diez cuando publique la entrada, pfff, eso si que estaría bueno, estaría bueno.

8 comentarios:

Rodrigo dijo...

yo a partir de ahora voy a leer el blog tecleando, a ver que pasa ¿encontraré secretos? ¿encontraré mentiras?

Jesús dijo...

Cuando parte el lápiz, parte también la mina?

Maria Luisa Puente dijo...

La mina evidentemente no se parte, se queda pegada a una de las mitades del lápiz. A no ser que el autista parta el lápiz situándolo perfectamente paralelo a la dirección de la fuerza de la gravedad y ejerciendo una fuerza exactamente igual con cada mano, en ese caso la mina se queda en el aire un momento, entre las dos mitades del lápiz, y luego cae al suelo conservando en todo momento la verticalidad.

pérez-marín dijo...

esas manos... esas manos (sobretodo las del primer ejemplo ((¿toca el niño una guitarra de diez cuerdas a lo andrés segovia en sus momentos de paz?)) ).

Hongos dijo...

Pobres alemanes...

Patricil dijo...

Utilizar un vaso gigante como jarrón, qué locura.

pre-textos dijo...

yo fumo en pipa, y más que calentarte con un mechero me gustaria hacerlo al estilo Merlín:
con una cerilla, algo tipo PA*
El auditorio levantará su mano derecha y gritará al unísono un HEIL NOGUERRA**.

Tendremos un documento sonoro de semejante ultRRRashow**?. La carcajada dionisíaca de un alemán puede no tener precio en ebay. piénsalo, los hay que venden riñones. Porque no vender un abstracto, como una lata de risa de alemán?


*PA: progresa adecuadamente.
** se usan dos o más RR mayúsculas para reforzaRR el accento germano*1.

nota 1 de la nota *: germano parece hermano pero escrito por un imbécil de los que escriben güevo. Una confusión semántica muy muy de sobremesa.


p.d. se le espera a los cafés? es por saber la cantidad exacta de azúcar que he de comprar.

pre-textos dijo...

Maria, Luisa,
a grosso modo observo que eso ocurriría en el hipotético caso de una sala con admósfera controlada y con rozamiento tendente a zero y si "el autista" (como ente) ejerciera las fuerzas en el mismísimo centro de gravedad del lapicero.
Las betas de la madera juegan el factor circense de la matriz de ecuaciónes, ya que tambien deberían ser matemáticamente paralelas entre si y a la mina y completamente perpendiculares al centro de la tierra. (es axiomaticamente incongruente entonces que sean paralelas entre si, je je que paradoja eh?*)
A lo anterior habría que añadir que el lapicero hubiese sido fabricado de modo que el grafito se hubiera adherido con igual presión negativa en los 360 grados y a lo alto de todo el cilindro.
Un cruce complejo de variables.

Y digo complejo, pero no imposible.

Más complejo es que los padres le dejaran semejante elegancia de erudición de la ingenieria a su niño autista.
no?

*podria lograrse en un planera con un diámetro tendente a infito de modo que las perpendiculares tuvieran un diferencial despreciable de milmillonésimas de grado o (más sencillo) en el caso que el lapicero no fuera un cuerpo cilíndrico sino un triángulo en revolución (cono) con el ángulo preciso, aunque entonces probablemente el centro de gravedad no se encontraría en la superficie del lápiz sino en algún lugar interno, lo que complicaría las cosas.

Hubiera sido todo mucho más sencillo si Noguera no fuese tan rejodido y hubiese usado en su ejemplo un apestoso plastidecor.

Miguel siempre nos tiene a exámen, esto los alemanes lo van a pillar a la primera. Y Noguera lo sabe, pero juega CON nostros, no PARA nosotros.