martes, 12 de mayo de 2009

El Regalo

Hola hola, resolvamos rápido, zanjemos.

Estamos en Reyes, ceremonia de reparto de regalos. Sabéis que determinados abuelos regalan objetos casi sagrados a sus nietos, no estupidos juguetes sino objetos antiguos de gran valor familiar y que el niño vive como auténticos chascos extraños y emocionalmente ambivalentes. Regalos que hacen cuadrarse a los padres del niño y activar de inmediato un resorte pedagógico para que el niño entienda que su abuelo acaba de regalarle algo muy valioso y muy bonito que ha de cuidar para siempre y sentirse muy honrado por haber recibido algo tan especial mientras el abuelo mira al niño con cara grave y el niño va sintiéndose cada vez más asustado del regalo y del tufo adulto de la situación y va notando el peso de la responsabilidad mezclado con la ira por haber recibido un objeto indescifrable y rancio en vez de un juguete. Esas jugadas de abuelo, esos toques de atención sobre lo que realmente es la vida que tan mal le sientan a los niños.

Bueno, juguemos fuerte, forcemos la idea al límite, UN ABUELO REGALA UNA PATA DE PALO DEL SIGLO XVII A SU NIETA DE CUATRO AÑOS. Se la da envuelta en papel brillante y se apresura a decir a los padres que está hervida y que tiene un valor de más de tres mil euros. Sabéis bien que, en su locura, los abuelos regalan las cosas más repulsivas y valiosas especialmente en las edades más tiernas, como si la pureza del regalo fuera pareja a la del niño. ¿Por qué tender esos repugnantes puentes entre la infancia y las antiguedades?, ¿qué clase de resonancia macabra se da entre el niño pequeño y los objetos de los muertos?


Creo que ya es suficiente por hoy, desatemos a Antoine, mañana seguiremos fustigándole (llamar Antoine al blog).

7 comentarios:

Hongos dijo...

Hace varios años, mi abuelo (que es carpintero) nos regaló el día de reyes una cajita de madera a cada nieto. Hablo de una caja de madera tallada por sus propias manos, con una tapadera deslizante. Cada cajita contenía... una moneda de 500 pesetas. Una cantidad miserable. La decepción. No deternos a valorar ni por un segundo las horas de taller y cariño artesanal. Algo muy cercano cercano a la pata de palo hervida.
Antoine me ha puesto melancólico. Antoine está en forma.

Luis R. Álvarez dijo...

¿Y la foto? El contraste de las épocas: pata de palo sobre parqué. Dos formas de entender la madera

El Hombre de la Pústula dijo...

Sí, muy sospechosa la imagen, opino que la ha hecho el mismo Noguera en el suelo de su casa (aunque diría que es tarima flotante, no parqué).

Ha hurgado en una llaga muy concreta esta vez. Ha dado todos los ingredientes que forman el olor a viejo, sin olvidar ese punto incómodo que siempre acompaña a una persona mayor.

Personalmente lo paso muy mal siendo testigo de estas situaciones, cuando a alguien no le gusta un regalo y disimula, pero se le nota que la sonrisa es forzada, nerviosa. Aunque también es molesto si no disimula y monta una escena.

Me gustan mucho estos finales que nos brinda Noguera últimamente. Pero lo grave no es llamar Antoine al blog, lo grave es fustigar a alguien llamado Antoine, sea un blog o no. Una vez me pasaron un test para evaluar mi hipotético perfil sadomasoquista y estaba lleno de detalles horribles como ése de fustigar. Había que rellenar unas casillas puntuando de uno a cinco (según te gustaran más o menos) prácticas con nombres grotescos como Abrasión o Aplique de aceite hirviendo en los genitales.

Todo muy turbio, jamás volví por allí.

Miguel Noguera dijo...

Hombre de la pústula, dices que jamás volviste por allí, pero ¿por dónde?. ¿Qué clase de contexto es ese en que se pasan formularios específicos sobre patologías concretas?

pre-textos dijo...

cuál es exactamente tu interés en conocer ese contexto Miguel ?

Miguel Noguera dijo...

En este caso hay un interés por saber si a El Hombre de la Pústula está loco de verdad y se le ha escapado una pista en el comentario.

El Hombre de la Pústula dijo...

¡Qué va, hombre! Estoy muy cuerdo. Por eso todo aquello me pareció tan turbio (sigo sin definirlo, jugando al suspense barato).

A decir verdad, el cuestionario me lo pasó una cierta jovencita, que a su vez lo había recibido de un sórdido corruptor de menores que extiende sus tentáculos por internet. Había como treinta o cuarenta casillas, algunas desoladoras, otras desconcertantes.

Otro ejemplo muy chungo que había que puntuar era Ser encadenado durante varios días seguidos, pero el más raro fue Cambio de nombre legal y permanente.

O sea que en realidad no había un allí, no había contexto, era sólo un truco efectista para el final. Pero de haberlo, sería un sitio lleno de gente muy perdida.

Propongo que recemos todos por estas almas descarriadas.