sábado, 20 de febrero de 2010

El Seminario Juega

Una señora te invita a tomar asiento dentro de la chimenea de su casa, sobre el fuego.
Monjas con partes del cuerpo exageradamente grandes. Un hígado de aúpa, unos pies de hobbit, una nariz cartilaginosa y brillante, una dentadura imponente. Lo hinchado, lo protuberante, lo morcillón no tienen cabida en el cuerpo de una monja. Las monjas no pueden tener el falo en el cuerpo. Unos pies reducidos, por ejemplo, una vocecita, unas manitas blancas, todo eso es bienvenido. La disminución es adecuada a su objetivos. Pero lucir una butifarra pesante e hinchada es un rasgo diabólico, un efecto nauseabundo.
Una extraña broma de mal gusto. El brazo del bromista se desprende del tronco, se trata de una prótesis, no hay otro brazo oculto bajo la camisa. En esta broma todo el mundo sale perdiendo, aunque no se sabe exactamente qué. (En este caso os ruego que escojáis qué ilustración os parece más efectiva, yo estoy dividido, me hallo entre dos aguas).

Una tragicomedia, un pobre diablo.

Y por último, una versión del loco de ayer. Observar atentamente una suela de zapato durante horas.

El Seminario Juega.

8 comentarios:

pre-textos dijo...

El segundo bromista es más sincero un poco menos Tarantino. Elijo ese.

Un saludo Miguel

Albert dijo...

El caso del amputado es especialmente perverso. El amputado siente un alivio sobrecogedor al ver su prótesis desprendida, supongo que estaba hasta los huevos de su inutilidad.
Saludos

marinero dijo...

yo me iria con el segundo manco, su "vacio" dentro de la ropa es más creíble, más de boomer. puede que estar leyendo el blog estos días sea un gran spoiler, ire al seminario y pondre caras de complicidad, de "esto ya me lo se", "verlo dos veces me aburre"

nooooooooooooo

Esther dijo...

La primera. En la primera ilustración se aprecia aún mejor el desmembramiento.

Fabuloso todo, Miguel.

El Hombre de la Pústula dijo...

El seminario gana.

Opino que la gorra visera da un aire de inocencia a la víctima de la broma de modo que la jugarreta gana en intensidad, pero es cierto que la dislocación del brazo es mayor en la primera (sugerir que Noguera lo recomponga todo, no ser en absoluto de ayuda).

No, en serio, la tragicomedia me ha llegado muy hondo, lo de la suela del zapato también, pero no he llorado tanto como con el pobre diablo.


La reverencia.

Ratzinger dijo...

Joder, Noguereta. Todo es delicioso, esta bueníssimo. Se grabará este Ultrashow para el gozo de los internautas?

Luis R. Álvarez dijo...

¿De dónde sale esa pierna del último dibujo, Noguera? ¿De qué otro plano de existencia? ¿Sale de INTERNET, acaso?

Fatale dijo...

La monja que aparece en la segunda ilustración, la que queda más a la izquierda, es Aznar, verdad?