domingo, 12 de diciembre de 2010

Viejos y performance

Ayer tuvo lugar en Madrid el primer pase de Cuvo. Vino mucha gente, unas 250 personas. Esta noche se hará el segundo y último pase. Iba a actualizar esta madrugada desde el hotel, pero me quedé dormido. Antes de dormirme, suelo llorar amargamente con la cara hundida en el colchón. Lo hago a diario desde que tenía tres años: entro en la habitación de un modo precipitado y me arrojo sobre la cama como una señorita despechada en un film clásico. Lloro fuerte para que se me oiga. Así hasta que caigo dormido. Cada noche la misma farsa desde que tengo tres años. Supongo que la primera vez fue algo fundado, quizás me habían castigado, no lo sé, pero aquello prendió, y ahora no puedo conciliar el sueño de otro modo. Imagino que cuando sea viejo seguiré haciéndolo, ¿qué le pasa, abuelo? ESTRICTAMENTE NO ME PASA NADA, SÓLO INTENTO DORMIR.

No, claro que no hago nada de eso, sería absurdo. A veces hay que abrir el texto con una pequeña ficción, un bulo ridículo sobre uno mismo. Eso va bien para entrar en calor.


Como decía, ayer se estrenó Cuvo en Matadero. Es un espectáculo de performance, pero aun así pude divisar algunos ancianos distribuidos entre el público. Cabezas blancas puntuales, esquirlas de coco destacando sobre la negrura. De hecho, había uno bien grande, sentado en una silla junto al escenario, que sobresalía sobre la juventud sentada en el suelo. Cuando Sonia Gómez salió a bailar desnuda, la presencia de ese señor hizo que aquello pareciera una velada en el Bagdad, o un espectáculo privado. El tipo aquel, con su presencia de somelier, introdujo otra lectura: la del viejo verde. Pero lo mejor fue una señora de estas que llevan consigo muchas bolsas enormes e hinchadas, una especie de Lina Morgan homeless. La muy loca ocupo un asiento en lo alto de una grada repleta de público y decidió abandonar la sala justo al comenzar el espectáculo. Descendió abriéndose paso entre la gente, cargada con sus putas bolsas, y luego siguió molestando por el suelo, donde había mucha gente sentada. Lo cierto es que antes del evento imaginé que quizás sólo asistiera un espectador: una anciana de noventa años, muy frágil, ya agonizante*. Que Cuvo fracasara de un modo sublime, ante una vieja terminal. Si no viene ni un alma a verte es muy jodido, bueno, es casi imposible. Pero si viene una anciana, sólo ella, sin acompañantes ni pollas, y te ves obligado a actuar, claro, por respeto... buf, eso es casi mejor que nada. Es mejor que un lleno.

* Ahora que lo pienso, durante el miniultrashow expliqué una idea relacionada con los viejos en general: El miedo real a que desaparezcan. Sentir miedo de que los viejos -tal como los conocemos- se extingan, que lo harán. Pronto se acabarán las viejecitas vestidas con pieles y maquilladas, esos grupitos de viejas que arreglan el mundo en una cafetería, joder, con lo que a mí me gusta espiarlas... todo eso se acabará y dará paso a viejas tatuadas con tribales y vestidos de Diesel o Desigual; viejas que harán bromas un poco posmodernas. Aunque a pesar de eso, creo que una protovieja subsistirá bajo esas formas posmodernas. Cuando te haces viejo, no importa lo que hayas sido: Empiezas a usar pañuelos de tela y boina, empiezas a moverte como un viejo y a pensar raro como un viejo. Al menos eso espero.

5 comentarios:

Ratzinger dijo...

hoy esto huele mucho a tercera edad eh. no sé... he entrado en EL BLOG DE MIGUEL NOGUERA con una cosa en la cabeza y he salido de aquí con un regusto a viejo rancio.

ni puto caso

vico dijo...

Y Miguel Noguera ? Seguirá haciendo ultrashows cuando tenga que llevar dentadura postiza ? Nos sorprenderá entonces con ideas sobre los jovenes mozuelos del futuro ? O será uno de esos viejales enrollaos que se intenta ganar a las nuevas (de)generaciones pero al final se va a mitad de espectaculo, con sus bolsas de basura, a otra parte ?

marinero dijo...

pues vamos para alla, a ver que se cuece. a ver si divisas un marinero en el público

Julio Blez dijo...

Es mentira, los viejos siempre son los mismos. Hay una entresijo de influencias de las altas esferas que no tiene mucho sentido y que simplemente se basa en mantener siempre a los mismos viejos. Así cuando se nos muere una abuela aparece un anciano que por lo visto estaba desaparecido y la reemplaza.

Los viejos, los mecheros y los paraguas siguen siendo los mismos que en 1940.

Julio Blez dijo...

eso quiere decir que nuestros abuelos muertos en realidad están en sudamérica perpetuando esta farsa en otras familias, y lo peor es que se lo pasan de puta madre.