martes, 28 de abril de 2009

Campo Freudiano

Hola, hola. Lo sé, no os preocupéis, la dieta se está cumpliendo.

Este fin de semana he estado en Mallorca y he traído una idea con forma de ensaimada, ha ha, no, en serio, he traído esto: UN HOMBRE DE CUARENTA AÑOS TIENE UN GRUPO DE VIEJOS FREUDIANOS COMO AMIGOS, no me refiero a que él sea uno más en el grupo, no. El grupo como entidad es amigo del hombre como sujeto. Es un poco raro, él no conoce a tal o cual viejo, los conoce como cúmulo, como coloide, ni siquiera sabe cuántos son exactamente; alrededor de veinte, diría. Al contrario de lo que pueda pensarse, este hombre tampoco tiene nada que ver con el campo freudiano. Tiene una lancha, le gusta el ron caro y esquiar, en fin, nada de intelectualidades rancias. Pero aún así invita a la masa borrosa de viejos a su cumpleaños. Se mueven por el jardín como una nube, uno de los viejos, no sé cual, sostiene un taco de madera en una mano y un martillito en la otra, comentan algo entre ellos, primero susurran, luego hablan, y cuando comienzan a oirse aseveraciones enfáticas (siempre algo sobre Freud) el viejo golpea la madera con el martillito y ordena silencio, se callan, y al rato comienzan otra vez a murmurar (el viejo del martillito también murmura, no creáis que esté hecho de una pasta distinta), luego hablan, gritan... y de nuevo la escena del martillito. El viejo moderador incluso llega a decir ¡orden en la sala! aunque estén en un jardín. Así pasan las horas, autorregulando su discurso a golpes de martillo, como si alguien pusiera agua a hervir y la retirara momentáneamente del fuego justo al rebosar la espuma. PERO DE PRONTO LLEGA EL SOBRINO DEL HOMBRE DE CUARENTA AÑOS, un chico joven que pese a hacer frío ha decidido bañarse en la piscina, y entonces, mientras el chico nada, el grupo freudiano al completo rodea el perímetro de la piscina como si fueran burbujas de Coca-Cola rodeando una miga de pan, pero no lo hacen por motivos eróticos, lo hacen por motivos analíticos, porque el evento a analizar es el del chico chapoteando. Pero joder, EL CUERPO DE ESE CHICO EN LA FLOR DE LA VIDA BRILLANDO AL SOL. UN PURA SANGRE RODEADO DE VIEJOS PSICOANALISTAS MUY SERIOS, no sé, allí hay algo, esa es la ensaimada que he traído de Mallorca.


Aquí el detalle del mecanismo del martillito, me parece muy jodido tener que golpear con un martillo de juez un pedazo de madera flotante, por así decirlo, golpear una base fofa, que cede, una maderita encajada en la mano de alguien que está de pie sobre el césped de un jardín ajeno, no la sólida mesa de roble de una Sociedad Psicoanalítica.

Bueno, espero que os haya gustado la entrada de hoy, sino nada de esto tendrá sentido, NADA EN ABSOLUTO, ni el cielo.

6 comentarios:

Rodrigo dijo...

ole ole

esta idea se quedara flotando en mi mente toda la noche...

El Hombre de la Pústula dijo...

Es la polla. Desde la idea del grupo como amigo, esa entidad informe, como un moho; hasta lo del cielo sin sentido.

El cerco psicoanalítico en torno al muchacho desnudo, al muchacho que nada en las aguas del subconsciente. La tensión sexual subyacente al análisis. Depredadores calvos en chaqueta de pana. Podrían meterse en un bucle muy jodido al analizarse a sí mismos, estas gentes casposas.

Has tocado una fibra en carne viva ahí, un gong muy particular.

Patricil dijo...

Las burbujas de los refrescos son pirañas que se alimentan de náufragos.

Patricil dijo...

El Hombre de la Pústula te ha pasado el testigo para que le pongas solución a un enigma que he publicado en mi blog. Sería divertido que alimentaras el círculo vicioso nominando a otra persona, pero siento curiosidad por leer tu resolución del caso. Yo ya he exigido la satisfacción, ahora queda en tus manos.

Unknown dijo...

Si no

Unknown dijo...

Si no nada tendrá sentido, es separado