miércoles, 8 de abril de 2009

El Chiste del Avión

Ho ho ho, muy buenas noches amigos BUENAS NOCHES, ¡VENGA, VA! AY AY AY, ¡AMIGOS!
(el peor medio del mundo para hacer algo así) UUUUH, ¡YEPA! ¡VÁMONOS! ¡ALA, ALA! (no sé qué pretendía Noguera con el griterío de aquella noche) ¡BONITOS! ¡QUE SOIS UNOS GUAPOS! Hoy traigo una idea caliente de esta misma tarde, la he cogido y me la he llevado a casa enterrada en las ingles para que no se enfriara, todo se ha gestado tomando café con Xavier Daura, no sé, ha sido muy rápido y ha salido de la nada (ni siquiera se puede decir que brotara de mi inconsciente, hay ideas perfectamente articuladas que no salen de ninguna parte, aunque a los psicoanalistas les parezca imposible), ¿OYE, A QUÉ SE DEDICA TU AMIGO? ES INGENIERO, DISEÑA UNOS AVIONES RAROS QUE LE CUENTAN UN CHISTE AL PILOTO Y ÉSTE SE RÍE TAN FUERTE QUE PIERDE EL CONTROL Y SE ESTRELLA. No, pero estar volando sobre el Pacífico a altas horas de la madrugada con trescientas vidas bajo tu responsabilidad, tener además una familia que te espera en casa y saber que el modelo de avión que pilotas (una máquina perfecta por lo demás) lleva integrado un extraño dispositivo por el cual en un momento dado el avión entero te cuenta un chiste a ti, el piloto, y al escucharlo te va a sobrevenir un ataque de risa espasmódica tan poderoso que las manos se te van a cerrar sobre los mandos y vas a mover el avión de un modo jamás imaginado por ningún piloto para acabar entrando en el océano como un puñal. De hecho he dibujado cómo se movería el avión, como cuando lanzas un palo a un perro, exactamente a la misma velocidad y sin perder la vertical, no importa que se trate de un avión enorme.


A ver si me entendéis, no quiero decir que el avión cuente el chiste en su primer vuelo y luego se destruya, evidentemente lo del chiste es un rumor muy serio que manejan los pilotos y si ocurre (lo cual nunca ha podido probarse definitivamente) ocurre muy pocas veces. Pero, joder, estar muy relajado con la cabina a media luz, el piloto automático, una revista, y de repente oír una voz muy penetrante que proviene de toda la superficie de la cabina, “a ver, esto son un francés un alemán y un español que van de caza...”, una voz muy despreocupada, como alguien que lleva toda la tarde contando chistes y ya está muy cómodo, una voz con ligero acento andaluz, que percibas que el avión quiere contarte un chiste sin más y que le es indiferente que todos vayáis a morir y que por mucho que te tapes los oídos o que incluso los perfores con tu bolígrafo el sentido del chiste te llegará vibrando por la moqueta si hace falta y te descojonarás de la risa (se cuenta que algunos pilotos llaman por teléfono a su familia mientras el avión está contando el chiste y se despiden entre sollozos con esa voz tan salá de fondo).

2 comentarios:

El Hombre de la Pústula dijo...

MAGISTRAL

Luis R. Álvarez dijo...

¡Miguel, Miguel!... ¡Miguel!

Claro que sí. Las ideas no son de nadie nunca. Las ideas flotan en el éter de la negatividad (entendida como contrario lógico de la positividad) y somos nosotros los que, como receptores de radio, si estamos sintonizados de una forma adecuada, las recibimos. Qué fórmula tan equívoca la de "tener" una idea ; las ideas SE PIENSAN A SÍ MISMAS en nosotros.

Como esta idea tuya. Qué buena. Lo del acento andaluz. Que sea leve, además. Solo un poco.