viernes, 3 de abril de 2009

Trabaja para la Cuétara

Por primera vez en la historia escribo estas líneas sentado en mi puesto de trabajo aprovechando uno de los muchos huecos que se dan durante la última hora del turno, auténticos mutis del flujo de faena que suenan a cabina de avión con rumor de fondo de aire acondicionado. La idea que hoy traigo de la mano contrasta fuertemente con este clima de Air Force One (Noguera saltaba del humilde barquito al Air Force One cuando tenía que referirse metafóricamente a su trabajo).

Bueno, podría decirse que, como la ratita de hace dos noches, hoy quiero presentaros a un amigo. Es un personaje muy loco que trabaja para la casa Cuétara, lleva unos años desarmándome con sus paroxismos y creo que ya es hora de rendirle homenaje.

No sé ni su nombre, pero como veis todo él es un Tour de Force, quiero subrayar un par de ideas implícitas en sus formas.

Lo que a primera vista parece su piel es en realidad una especie de malla de tejido beige claro que se ciñe a su cuerpo (véanse sino los rulos de tela a la altura de sus tobillos). Ésta le confiere unas resonancias que van más allá del terreno infantil para entrar de lleno en las actividades terroristas.

La enigmática malla no sólo recubre sus manos y sus gruesos labios, sino que también recubre el interior de su boca y quién sabe si su sistema digestivo. (Es una auténtica lástima que no se aprecie en la fotografía, pero el interior de su boca es una membrana de tejido color caca).

El cráneo entero está escindido, los dos hemisferios son sustancias completamente distintas, el derecho parece un agregado de goma de borrar o arroz con leche (no, no es simplemente leche, hay un vibratto en la textura 3D que hace pensar en algo denso y grumoso, como mímimo se trata de leche agria aunque yo especularía incluso con pus), el izquierdo es una pasta de cacao bastante más tópica y por eso menos incómoda. Esta partición tan demoledora ha de afectar forzosamente a su comportamiento, de hecho cualquier consumidor no tardará en pensar en esquizofrenias severas al ver su imagen en cualquier caja de cereales (sin ir más lejos, en otro paquete ya no lo vemos correr como un idiota sino que está vaciando una jarra de chocolate caliente sobre su cabeza mientras nos mira desafiante).

Hasta aquí el baile de bastones de hoy, me retiro a dormir por ahora, pero mañana me despertaré.

2 comentarios:

Jesús dijo...

brillante

Luis R. Álvarez dijo...

Sí. Parece que Miguel Noguera duerme en el trabajo, por lo menos los viernes.

Qué idea tan pastosa la de despertarse un sábado en la oficina.