miércoles, 15 de abril de 2009

Hola Chico. Después de este pequeño break de un día en la producción de ideas (esta buena rupturita, este alegre hiato, este divino kit-kat, buf, menuda mierda), me encuentro fresco y sano, puedo proponer con fuerza. En primer lugar (y esto va dirigido a los seguidores meticulosos del Blog de Miguel Noguera) quería añadir un elemento a la situación esbozada al final de la historia del chico de los botines de hueso; allí se especulaba con realizar un reportaje anodino sobre la vida del chico en que se revelara la aberración de sus pies al final del reportaje, pues bien, el chico decide mostrar sus pedúnculos* óseos a la cámara en la intimidad de su habitación, para ello SE SUBE SUS PANTALONES DE RAPERO HASTA LAS RODILLAS, pero al mismo tiempo y por alguna extraña razón TAMBIEN SE LOS BAJA DESDE LA CINTURA, DEJANDO SUS PARTES AL DESCUBIERTO, el plano entonces es muy incómodo, los cojoncitos y la picha del chico flotan en la mitad superior del cuadro y sus asquerosos pies revolucionarios incomodan desde el suelo, el espectador no sabe dónde mirar ni dónde está la información relevante, el mensaje no queda claro. Se trata de una revolución en muchos frentes.

Pero dejemos ya en paz al chico de los huesos y demos paso a la idea de hoy, que es francamente asquerosa, no os voy a engañar, sí, es muy sucia. La bola, la clásica bola de comida pastosa que elaboran algunos niños en el interior de su boca por negarse a tragar y que casi siempre termina expulsándose en una servilleta. Por ser tan guarra, la idea de hoy la inyectaré en finas cursivas, una madre que tras sacar el bolo alimenticio de la boca de su hija decide rebozarlo en pan rallado y pasarlo un poco por la sartén antes de volver a servirlo "revitalizado", por así decirlo, "con la cara lavada" a la niña.

Ya está. Muy feo lo de hoy, ¿no?, pero muy provocador también. Hace falta provocar, que estamos muy dormidos, no sé, hay gente que está haciendo cosas, la Mari de Chambao y tal, no sé.


*La palabra pedúnculo, un obsequio del Hombre de la Pústula.

4 comentarios:

Hongos dijo...

Que antes de rebozarlo, aplaste el bolo y ayudada de un molde confeccione figuritas de dinosaurios, corazones, etc, para hacerlo más apetecible. Que la madre le diga a la hija "Como lo OTRO no te ha gustado, ahora te he preparado ESTO". Como si, al cambiar de forma, la comida pasara a ser otra cosa completamente distinta.

Luis R. Álvarez dijo...

El pedúnculo revolucionario es una imagen muy impresionante, de pura pesadilla jodida.

El bolo alimenticio. A mi me encanta la expresión; me parece apetitoso, de verdad. Yo veo en un supermercado, en la nevera, una bola empaquetada, envasada al vacío, Bolo alimenticio extra*, y me lo compro.

*¿Qué quiere decir EXTRA en un alimento envasado? ¿Qué es LO EXTRA? ¿Cuál es el plus que te están ofreciendo?

El Hombre de la Pústula dijo...

Tengo que confesar una cosa: en realidad la palabra pedúnculo no es mía, ya existía de antes.

Mías si son otras como geriflobar o hibo, pero aún no las he utilizado.

Vivo convencido de que cuando llegue el momento, sabré para qué sirven, o lo que significan.

PD: Los textos del Fotolog, los textos pendientes. Vaya tarde he pasado, menuda andanada de esguinces, granizo bien duro, me he reído al tiempo que me maravillaba, carcajadas y oooohs en unísono, un ruido gutural y muy extraño.

LILLUPETI PETUNGA dijo...

Tiene usted un pie muy hermoso. Un pie que hace huellas muy bonitas. Cuando te siga el cazador, es decir cuando llegue ese día (El narrador tiene una seguridad de profeta, de "robot didáctico"), ese día en que el Nogueras tenga que huír, irremediablemente, de un cazador barbudo, ese día (el narrador insiste) el cazador perseguirá a su presa (La presa sigue siendo el Nogueras, no ha cambiado) y sentirá emociones contrarias: Los pies del Noguishe dejan huellas tan bonitas que el cazador conforme se acerca a su víctima se va enamorando platónicamente de los pies del Noguishe (con una planta tan bella piensa, qué cuerpo, qué uñas...) Sin embargo él es el cazador (Cuidado), no puede evitar ser un MALO DISNEY y tener ideas extrañas (es de los que creen que la gente rebota en el suelo, por ejemplo).
Y la cosa, la cosa bonita del cuento viene ya, ya está aquí: Cuando el Nogueras es alzanzado, el cazador ya está muy de amor pero también ha reído mucho PLAN PUTO. Lo va a perdonar pero entonces se da cuenta de que el Noguishe está utilizando unos pedúnculos óseos. O sea que se enamoró de un hueso. O sea que el cazador es un perro. O sea que ¡PUM! Noguishe tiroteado por un cazador al que llamaron PERRO.
¡PUM! Al que llamaron PERRO.