Hola, muy buenas noches, pequeños enemigos de la noche. Porque aquel que no duerme es un enemigo de la noche, he he, ¿o es al revés?, ha ha. A mí me gusta pensar que el enemigo es el que no duerme, el que no hace lo que toca, pero por lo visto en estos tiempos se valora ir contracorriente y el amigo resulta ser el trasnochador. Permitidme dudarlo, ha ha, y permitidme una pregunta: ¿entonces, los que duermen son enemigos de la noche?, eso no tiene sentido, ¿no os parece?. ¿Quién es el verdadero enemigo de la noche? yo digo: el que quiere dañarla. Pero nadie puede hacer daño a esa gran dama, la noche siempre estará allí, aunque a algunos les pese, ha ha.
Hoy una cosita rica que he visto este medio día, ha sido una décima de segundo muy bonita. En un programa del canal mallorquín IB3, Herbes Màgiques, estructurado como un programa de cocina clásico aunque ofreciendo remedios herbales y cosas por el estilo. Marc, un señor afeminado, temeroso de la vida y sus embites, oculto bajo una sarta de ñoñeces, compartía plató con Fany, una vieja estirada, muy falsa. Ambos se repelían en silencio, no había ningún tipo de química, se hablaban entre ellos como si el otro fuera idiota, con frases claras y estúpidas, etc. De pronto, tras el típico corte para denotar que han pasado unos minutos de cocción, ambos seguían allí en la cocina, aguantando el tirón, y ella para romper el hielo, le dijo: "Hola Marc, ya hemos hervido la zanahoria". ¡Hola, Marc!, tal era la falta de comunicación que la vieja le volvió a saludar sin darse cuenta con el programa ya en marcha. ¿Qué estaba saludando?, ¿la llegada de qué?.
Me voy a dormir, no puedo seguirle el juego a esa vieja del demonio, ha roto la baraja.
lunes, 21 de septiembre de 2009
sábado, 19 de septiembre de 2009
Hoy algo fugaz, a ver, busquemos algo rápido, ese es el reto de la noche. Unos grandes cubos de roca, eso es, amontonados caóticamente, perfectamente tallados, mayores que televisores antiguos, roca negra granular tallada por ordenador, como una especie de anuncio de perfume. De hecho es un bar de Dior que han abierto en Dubai, las rocas negras se hallan dispuestas formando pendientes escarpadas en los confines del enorme molde de esmalte blanco que es el bar y del que emergen la barra y las mesas. Los vasos de tubo donde beberás tu Coca-Cola los fabrican soplando vidrio mientras pides en la barra, unos vasos finísimos y largos como una pompa de jabón agusanada, profundamente disimétricos e irrepetibles. Por un asunto de estética de la pureza los niños menores de tres años han de ir obligatoriamente desnudos por el bar, se pretende crear interacciones angélicas entre las rocas y sus cuerpos. A veces algún niño sustrae uno de esos finísimos vasos artesanos de la mesa esmaltada de sus padres, vasos tubulares de más de medio metro de largo, y escapa con él a duras penas entre las manos hacia el macizo de rocas para intentar escalarlo, desnudo y con un fragilísima pieza de vidrio pegada al vientre. Escenas que claman al cielo. Unir los objetos y escenarios del lujo extremo con estúpidos bebés vacilantes.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Easy Presto
Ya estaba preocupado por qué escribiría esta noche cuando, sin comerlo ni beberlo, por ninguna de estas dos vías, me encontré con una cosa rica, un clima poderosísimo creado de la nada, poesía de hondo calado, un pasaje perdido que contenía una perla rica rica, piña rica, rica.
Se trata de una opinión encontrada en la web BcnRestaurantes. Una usuaria escribe sobre el restaurante Easy Presto, en medio del párrafo, la joya:
"La comida es realmente deliciosa, empezando por los platos principales de pasta y acabando con esa tarta de queso digna de un minuto de silencio, en un ambiente alegre gracias a su personal siempre atento y agradable. -Ideal tanto para el menú rápido del almuerzo como para las cenas de grupos con amigos. Con unos precios muy asequibles. - Para mí sin duda, un 10! - 17/03/2007"
Aquí hay mucho sebo por cortar -sebo por cortar-, es un trifásico de paradojas:
El grave homenaje a un pedazo de tarta, una tarta tan sabrosa que invierte las convenciones sociales y logra que en vez de un aplauso se le brinde un minuto de silencio, como a los muertos de ETA, ¡un minuto de silencio!. Como si guardaran un minuto de silencio por, yo qué sé, por Messi, qué impresión. El Camp Nou en silencio y Messi de pie en el centro del campo aplaudiendo al público en solitario, uf, el eco de esas palmas aisladas, no sé, quizás Messi también debería guardar silencio, participar de su propio homenaje, he he he, esto es como aquel post de Voy a Venderlo Todo.
Y luego ese haiku del final: "un minuto de silencio, en un ambiente alegre", una creación para colgar de una puerta, algo realmente inaudito. Lo digo completamente en serio, se podrían hacer camisetas. ¡Que alguien las haga!, yo no.
Se trata de una opinión encontrada en la web BcnRestaurantes. Una usuaria escribe sobre el restaurante Easy Presto, en medio del párrafo, la joya:
"La comida es realmente deliciosa, empezando por los platos principales de pasta y acabando con esa tarta de queso digna de un minuto de silencio, en un ambiente alegre gracias a su personal siempre atento y agradable. -Ideal tanto para el menú rápido del almuerzo como para las cenas de grupos con amigos. Con unos precios muy asequibles. - Para mí sin duda, un 10! - 17/03/2007"
Aquí hay mucho sebo por cortar -sebo por cortar-, es un trifásico de paradojas:
El grave homenaje a un pedazo de tarta, una tarta tan sabrosa que invierte las convenciones sociales y logra que en vez de un aplauso se le brinde un minuto de silencio, como a los muertos de ETA, ¡un minuto de silencio!. Como si guardaran un minuto de silencio por, yo qué sé, por Messi, qué impresión. El Camp Nou en silencio y Messi de pie en el centro del campo aplaudiendo al público en solitario, uf, el eco de esas palmas aisladas, no sé, quizás Messi también debería guardar silencio, participar de su propio homenaje, he he he, esto es como aquel post de Voy a Venderlo Todo.
Y luego ese haiku del final: "un minuto de silencio, en un ambiente alegre", una creación para colgar de una puerta, algo realmente inaudito. Lo digo completamente en serio, se podrían hacer camisetas. ¡Que alguien las haga!, yo no.
martes, 15 de septiembre de 2009
Mañana voy otra vez a la radio, a estas horas tan solo tengo dos ideas apuntadas en la servilleta. Me faltan tres petardos, los montaré durante el desayuno de mañana. Una de estas dos ideas la publiqué en twitter hace un par de días, se trata del bar cuyas partes se mueven sobre raíles. Para mí, la gracia de explicar esta idea es poder hacer una analogía con el movimiento de la piel del testículo, no sé, decir de pronto "pell de testicle" y, no contento con eso, señalar el hecho de que se ésta se contrae ante determinados estímulos, creo que lo mejor que se puede hacer con un elemento supuestamente polémico es ir más allá y citar una propiedad física de este. Que antes de haberse digerido ya esté sirviendo de soporte para otro dato, sí, creo que es un buen camino, he he.
La otra bengala es una situación: El personal de un pequeño bar regresa de vacaciones y al abrir el local después de un mes encuentran que los congeladores se apagaron por descuido de uno de ellos al cerrar el local y la carne que contenían está podrida y todo huele fatal. Entonces empiezan a llevar sacos de carne podrida a los contenedores de la calle. La peste es tal que tienen que taparse la cara con trapos, el dueño del bar observa como van y vienen, la cosa se hace eterna. Cuando, por fin, ya parecen haber evacuado todos los pedazos de carne putrefacta, el dueño grita desde la cocina:
-¡Oye, falta un trozo por sacar a la calle!
-Ah, voy, ¿dónde está?
-Eres tú... estás despedido
Buf, la cara de ese camarero, menuda patada en el culo, y encima tras haberle hecho sacar toda esa mierda, no hablemos ya del símil con la carne podrida... muy feo todo.
La otra bengala es una situación: El personal de un pequeño bar regresa de vacaciones y al abrir el local después de un mes encuentran que los congeladores se apagaron por descuido de uno de ellos al cerrar el local y la carne que contenían está podrida y todo huele fatal. Entonces empiezan a llevar sacos de carne podrida a los contenedores de la calle. La peste es tal que tienen que taparse la cara con trapos, el dueño del bar observa como van y vienen, la cosa se hace eterna. Cuando, por fin, ya parecen haber evacuado todos los pedazos de carne putrefacta, el dueño grita desde la cocina:
-¡Oye, falta un trozo por sacar a la calle!
-Ah, voy, ¿dónde está?
-Eres tú... estás despedido
Buf, la cara de ese camarero, menuda patada en el culo, y encima tras haberle hecho sacar toda esa mierda, no hablemos ya del símil con la carne podrida... muy feo todo.
lunes, 14 de septiembre de 2009
viernes, 11 de septiembre de 2009
Venecia See You Soon
Hoy quería explicaros la mierda del Venecia, una historia que lleva semanas en la recámara, lo haré rápido, quiero irme a dormir. Se trata de una heladería, Venecia, cuyos asientos están forrados de un tejido francamente indeseable, una barrera química color burdeos que recibe amablemente el calor que emana de tu cuerpo para después rebotarlo con odio contra este creando un circuito de retroalimentación tan violento que rápidamente tus pantalones se empapan de sudor como si alguien los hubiera meado a conciencia. En las paredes del establecimiento decenas de cartelitos recomiendan sentarse de una vez, definitivamente, no moverse demasiado, no reposicionar los glúteos, para evitar así ampliar tontamente el área de contacto. Cuando estás sentado no notas nada, es como si tu culo hubiese sido hipnotizado, lo sientes acurrucado como un gato en invierno, quizás demasiado dormido. Pero al levantarte llega la resaca, estás visiblemente sudado. Es entonces cuando los camareros del Venecia entran en acción y se acercan sonrientes a tu mesa para regalarte unos paños rectangulares que rápidamente prenden de la parte trasera de tu cintura por el cinturón y cuelgan por detrás de tus muslos ocultando el desastre. En los paños se halla impreso el mensaje Venecia See You Soon, pero, ¿a quién va dirigido? ¿a ti? que no puedes verlo porque te cuelga del culo, ¿a los demás clientes? que todavía no se han marchado y permanecen sentados consumiendo mientras tú te alejas del local, ¿qué clase de acto comunicativo es ese?.

Desde luego, el cliente que reciba el mensaje mientras toma el helado tendrá una experiencia cuasi mística, como si el helado fuera algo tan jodidamente exquisito que lo estuviera transportando a otra dimensión y el Venecia se despidiera del cliente mientras este deja atrás el planeta tierra, claro, así cobraría sentido que el paño se alejara por la calle. Que un local se despida del cliente mientras este aún se encuentra consumiento es un concepto retorcido, no sé si me seguís, imaginaos un burgués degustando un licor carísimo en un local muy fino mientras mira como los camareros se despiden de él agitando sus manos en silencio.
Ha ha, hoy lo he pasado mal para terminar esta ponencia. Mañana será otro día.

Desde luego, el cliente que reciba el mensaje mientras toma el helado tendrá una experiencia cuasi mística, como si el helado fuera algo tan jodidamente exquisito que lo estuviera transportando a otra dimensión y el Venecia se despidiera del cliente mientras este deja atrás el planeta tierra, claro, así cobraría sentido que el paño se alejara por la calle. Que un local se despida del cliente mientras este aún se encuentra consumiento es un concepto retorcido, no sé si me seguís, imaginaos un burgués degustando un licor carísimo en un local muy fino mientras mira como los camareros se despiden de él agitando sus manos en silencio.
Ha ha, hoy lo he pasado mal para terminar esta ponencia. Mañana será otro día.
martes, 8 de septiembre de 2009
Psicofonías Noguishe
Bueno bueno, me alegra comunicaros que mañana miércoles empiezo la nueva temporada de colaboraciones semanales en Catalunya Ràdio, esta vez en el programa El Matí de Catalunya Ràdio, dirigido por Manel Fuentes. Este año comparto sección con el Mag Lari, así de fuerte se juega. Será después del boletín de las 11 AM. Se podrán bajar los audios aquí.
Hoy he visto un hombre del sector administrativo paseando por las ramblas, ya sabéis, la parte trasera de la camisa arrugada con forma de respaldo y, en fin, bastante gordo, pero ¡qué gordura más rara! ¡qué distribución de la grasa más llamativa!, no sólo parecía llevar un pañal bajo los pantalones, parecía llevar puestos, y no exagero, seis pañales adultos que pugnaban por rebasar el cerco del cinturón pero, y allí está lo raro, no lo lograban, la grasa remitía dramáticamente por encima de este. Volvía a aparecer, empero, con violencia, mucho más arriba, ya en la nuca, con forma de almohadilla radial, geométricamente tan regular que parecía un producto de la casa Audi, no sé, un airbag nuevo. Una gordura sofisticadamente ridícula, algo muy estudiado. El pobre iba acompañado de dos colegas, también oficinistas, que se despidieron de él rápidamente. Me pareció loca la idea de que los dos colegas del gordo empezaran a hablar de la gordura de este justo después de haberse despedido de él, pero no me refiero a muestras de preocupación por su estado de salud, tampoco a mofas crueles, nada de eso, me refiero a una ronda de expresión pura sobre la gordura de su compañero, sus sensaciones para con esos volumenes, sus impresiones formales, un ejercicio expresivo que se prolonga durante horas cada tarde.
-Hoy creí que le estallaba el muslo izquierdo, de veras lo creí... sobre las once, en la sala de juntas
-Yo también he sentido eso, pero, ¿qué me dices del vello de la nuca?
-Bruma tensa...
-Repite eso
-Bruma tensa
-Yo lo llamo vector papiola, al pelo, vector papiola...
-Demasiado abstracto
-Quizás, pero al menos está vivo
-Cambiemos de tema, ¿qué te ha parecido la nuca hoy?
-Muy distante, como amenazada...
-No te sigo...
Ha ha, vaya locos. Yo me voy a dormir, pero antes, qué me decís de las lengüetas en general, esos tiradores amigos, ¿no son un objeto intrínsecamente bondadoso?, además, el término lengüeta, tan juguetón y al mismo tiempo tan técnico. Hoy las he redescubierto a raiz de una maleta de cuero que me he comprado, huele a cuero y estoy muy contento con ella, no os podéis imaginar la dicha. Buenas noches.
Hoy he visto un hombre del sector administrativo paseando por las ramblas, ya sabéis, la parte trasera de la camisa arrugada con forma de respaldo y, en fin, bastante gordo, pero ¡qué gordura más rara! ¡qué distribución de la grasa más llamativa!, no sólo parecía llevar un pañal bajo los pantalones, parecía llevar puestos, y no exagero, seis pañales adultos que pugnaban por rebasar el cerco del cinturón pero, y allí está lo raro, no lo lograban, la grasa remitía dramáticamente por encima de este. Volvía a aparecer, empero, con violencia, mucho más arriba, ya en la nuca, con forma de almohadilla radial, geométricamente tan regular que parecía un producto de la casa Audi, no sé, un airbag nuevo. Una gordura sofisticadamente ridícula, algo muy estudiado. El pobre iba acompañado de dos colegas, también oficinistas, que se despidieron de él rápidamente. Me pareció loca la idea de que los dos colegas del gordo empezaran a hablar de la gordura de este justo después de haberse despedido de él, pero no me refiero a muestras de preocupación por su estado de salud, tampoco a mofas crueles, nada de eso, me refiero a una ronda de expresión pura sobre la gordura de su compañero, sus sensaciones para con esos volumenes, sus impresiones formales, un ejercicio expresivo que se prolonga durante horas cada tarde.
-Hoy creí que le estallaba el muslo izquierdo, de veras lo creí... sobre las once, en la sala de juntas
-Yo también he sentido eso, pero, ¿qué me dices del vello de la nuca?
-Bruma tensa...
-Repite eso
-Bruma tensa
-Yo lo llamo vector papiola, al pelo, vector papiola...
-Demasiado abstracto
-Quizás, pero al menos está vivo
-Cambiemos de tema, ¿qué te ha parecido la nuca hoy?
-Muy distante, como amenazada...
-No te sigo...
Ha ha, vaya locos. Yo me voy a dormir, pero antes, qué me decís de las lengüetas en general, esos tiradores amigos, ¿no son un objeto intrínsecamente bondadoso?, además, el término lengüeta, tan juguetón y al mismo tiempo tan técnico. Hoy las he redescubierto a raiz de una maleta de cuero que me he comprado, huele a cuero y estoy muy contento con ella, no os podéis imaginar la dicha. Buenas noches.
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