Bueno, aquí os presento unos dibujos para el seminario de Madrid, aunque no estaba contento con los resultados ahora que los veo escaneados me entra piedad, me entra misericordia, no sé, ya veremos en qué termina todo esto.
Un loco se dedica a observar muy de cerca el trasero del cliente de una librería sin que éste se dé cuenta, lo hace colocando su rostro a una distancia inapropiada para una visión correcta del objeto y permanece así durante el máximo tiempo posible.

Otro loco que guarda su cuchillo en un plumier, sólo el cuchillo, ocupando el plumier de cabo a rabo (un loco con traje de lino y barba de varios días, un Gary Oldman).

Una recuperación del clásico ciegos cegando.
Una anciana pide matrimonio a un compañero de residencia -las típicas uniones que se forman frente al abismo, esas bodas in extremis que salen en el telediario- para ello se arrodilla ante él invirtiendo los roles. Fuerza su cuerpo, su ideología y su timing vital.
Mañana más.